El BREXIT y los efectos en la economía empresarial de Mallorca

La posibilidad de que se produzca un Brexit ‘duro’ parece cada vez más cercana. Desde que el Parlamento británico decidiera tumbar el acuerdo alcanzado entre la primera ministra del Reino Unido, Theresa May y la Unión Europea a principios de este mes, se ha estado produciendo un goteo continuado de empresas que han tomado la decisión de trasladar su sede hacia otros países de la UE. Las empresas españolas y baleares no están exentas de esta situación dada la gran vinculación que existe entre los dos países y muchas han empezado a plantearse su futuro.

El Consejo de Ministros el pasado 11 de enero llevó a cabo un análisis sobre la posibilidad de que el Reino Unido decidiera salir de la UE sin un acuerdo. En dicho análisis el Consejo señaló una serie de medidas de contingencia para sectores económicos particularmente sensibles y en el que sorprendentemente, no figuraba la industria del turismo ni las Baleares.

La Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (PIMEM) ya ha expresado en multitud de escritos su preocupación por los posibles efectos que un Brexit ‘duro’ puede tener en la economía de las pymes de Mallorca y de Baleares. Aún más se acentúa si tenemos en cuenta que el Gobierno no ha elaborado un plan de contingencia específico para la industria más importante de nuestra comunidad y que, además, repercute de manera directa o indirecta en el resto de nuestros sectores.

“Somos una de las comunidades tanto a nivel nacional como internacional más expuestas a las consecuencias de la salida del Reino Unido y de momento los Gobiernos del estado y de la comunidad autónoma no han empezado ni a plantear las posibles consecuencias ni soluciones para que la economía balear no se resienta y no acabemos teniendo una grave crisis. En el Fitur de este año ya nos estamos dando cuenta que este 2019 puede ser, a nivel turístico, muy preocupante para Baleares, repercutiendo posteriormente al resto de sectores” asegura Jordi Mora, presidente de PIMEM.

El mercado británico supone una parte importante del número de turistas que desembargan en las islas. Pero no todo este mercado viene tan solo de visita, un gran porcentaje de estos visitantes destinan sus ingresos a la compra de pisos tanto en nuestra comunidad como en el resto de España. Según datos de la Plataforma Pymes, España vende, cada año, unas 8.000 viviendas dentro de su territorio a ciudadanos británicos, que suponen una inversión media anual de 1.3 billones de euros, sin contabilizar los ingresos fiscales.

Esta aportación económica ayuda al Estado a subsanar el déficit de financiación exterior. La depreciación de la libra tras la salida sin acuerdo del Reino Unido podría producir una bajada importante en cuanto a compra de inmuebles por parte del mercado británico y que afectaría a los pagos que España tiene con Europa de la asistencia financiera que se realizó en 2012 y que todavía está pendiente de devolver.

No hay que olvidar que además de la depreciación de la moneda británica; en la segunda mitad del 2019 el Banco Central Europeo tiene previsto elevar los tipos de interés, apreciando el euro, y contribuyendo a aumentar el diferencial con la libra, lo que reducirá el poder adquisitivo de los británicos inversores en vivienda en España.

Alquiler de uso turístico

Una situación similar se vivirá en el mercado del alquiler de viviendas de uso turístico tanto en Baleares como en España. Nuestro Estado es el país miembro de la UE que más turistas británicos recibe en este tipo de inmuebles.

El alquiler turístico, al igual que la venta de viviendas, ayuda a mantener la capacidad de financiación de la economía española. Es por ello que una restricción de la competencia e incorrectas regulaciones, añadidas al mal acuerdo en el marco del Brexit, supondrán una pérdida de productividad del alojamiento turístico y de la economía española en general, que, según Plataforma Pymes, unida a la devaluación momentánea de la economía del Reino Unido, sin duda redundará en una reducción importante de la financiación de la economía española.

Joan Miralles como presidente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Baleares (HABTUR) ratifica la idea del gran golpe que supondría tanto para la economía de las Islas como para España una bajada en los ingresos por alquileres turísticos. “El alquiler turístico genera y diversifica ingresos entre los comercios de sus alrededores, una bajada en el número de reservas puede ser un golpe duro para nuestra economía. El mercado británico es además uno de nuestros grandes consumidores, estamos muy preocupados con la posible salida de la Unión Europea que se puede producir”.

“La ineficaz regulación del alquiler turístico impuesta por el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma, sumada a la competencia de los países del resto del Mediterráneo y a las consecuencias negativas de la salida del Reino Unido” son los grandes problemas que según Miralles pueden provocar que este sector se resienta “notoriamente”.

Fuertes caídas en el comercio de las islas

Toni Fuster, presidente de PIMECO, asegura que un Brexit sin acuerdo “puede tener malas consecuencias para el comercio mallorquín. Este hecho puede modificar el comportamiento de los millones de turistas británicos que vienen a Baleares a pasar sus vacaciones, además de los miles de británicos que residen en Mallorca. Baleares es una de las regiones más expuestas a la salida del Reino Unido de la UE y se debe plantear una serie de contingencias específicas por parte del Gobierno estatal y autonómico para para prevenir estos efectos negativos. Unas contingencias que por el momento no se han previsto. Es obvio que por consecuente el pequeño comercio de la isla no saldrá beneficiado de una disminución de visitantes británicos, tanto si hay acuerdo como si no. Pero ante un Brexit ‘duro’ la situación se complica aún más por la presencia de aranceles, el aumento de los costes de exportación de nuestros productos elaborados en las islas hacia Reino Unido y la depreciación del poder adquisitivo del ciudadano británico, todo ello puede suponer fuertes caídas en los ingresos del pequeño comercio”.