NO PODEMOS ESPERAR MÁS…

La incertidumbre económica en la Unión Europea y España se mantiene en julio, en unos momentos en los que nos encontramos sin Gobiernos, tanto en la Unión Europea como en España, que afronten con URGENCIA esta situación.

La economía española experimenta un periodo "muy calmado" si bien advertimos que esta estabilidad no evita que cualquier acontecimiento pueda disparar la incertidumbre y dar paso a una nueva desaceleración.

¿Estamos ante un cambio de ciclo económico con la incertidumbre de una nueva desaceleración?

Estamos frente a un problema “de naturaleza” y otro “de magnitudes”. El problema de naturaleza tiene que ver con dos hechos: El primero de ello es que en nuestro análisis desde Pimem y la Plataforma Pymes no se vislumbra ningún componente de estímulo fiscal ni monetario más allá de las bajadas de interés. Las bajadas de interés son insuficiente para que asegurar un crecimiento sostenido en el tiempo. El segundo factor -y esto es crucial- es que se pierde de vista la necesidad de generar un superávit comercial mucho más abultado del actual, de manera tal que se ingresen los euros necesarios para el pago de la deuda. En el ámbito interno pesa la incertidumbre en torno al proceso de reducción del déficit, necesario para reducir la deuda pública, que es la principal vulnerabilidad de la economía española.

Los datos del Banco de España revelan que los eventos que agitan los mercados financieros, generan inestabilidad política, dañan el PIB y el consumo durante los últimos meses. La economía española crecerá según el BCE al 2,2 % en 2019, el 1,9 % en 2020 y 1,7 % para 2021, con lo que se mantiene la desaceleración iniciada por la economía hace ya tres años.

La ralentización del crecimiento al 2,2 % en 2019 -frente al 2,5 % de 2018- se explica por el empeoramiento del contexto exterior, que afectará a las exportaciones, así como a la inversión empresarial.

A principios de 2019 el consenso auguraba que el BCE subiría los tipos de interés este año, siguiendo la estela de la Reserva Federal estadounidense (Fed); pero el Banco Central Europeo (BCE) ha cambiado su hoja de ruta de forma contundente. El organismo monetario retrasa la primera subida de tipos hasta finales de 2019.

Hace unos meses, François Villeroy, gobernador del Banco de Francia y uno de los candidatos con más puntos para sustituir a Draghi una vez concluya su mandato en octubre, se refirió a la bajada de los tipos en negativo y fue contundente: "Si los tipos bajos se mantienen durante demasiado tiempo, podrían influir negativamente en la rentabilidad de los bancos.

El 2 mayo del 2013 El Banco Central Europeo (BCE) anunció y cumplió el guion previsto, tras reducir el tipo de interés que entonces estaba de forma oficial del 0,75% al 0,5%, un nuevo mínimo histórico. Sin embargo, aunque el presidente de la institución, Mario Draghi, y la mayoría de analistas y organismos oficiales coinciden en que esta rebaja servirá para impulsar el crecimiento en la zona euro, la experiencia se ha encargado de desmontar, una y otra vez, tal afirmación. Hoy, 6 años después, vemos que continuamos sin dar una solución definitiva y se vuelven a bajar los tipos, lo que supone una mayor preocupación, porque no se ha conseguido el objetivo que se planteó y la incertidumbre aumenta porque parecemos abocados a una nueva desaceleración.

En España el gasto público está impulsando la economía a cambio de generar deuda. Las familias en 2018 gastaron e invirtieron por encima de lo que ingresaron por segundo año consecutivo.

Vemos con gran preocupación lo que ha asegurado el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Mario Armero, durante unas jornadas celebradas en Santander, las ventas de vehículos acumulan tres trimestres consecutivos de caídas. Solo entre enero y abril, el descenso interanual se sitúa en el 5,5%, mientras que en el caso de las ventas de coches a particulares alcanza el 11%. Y lo peor es que las previsiones apuntan a que el conjunto del año acabará en números rojos, con caídas de entre un 2% y un 4%, según los cálculos de Anfac, que insiste en que tiene dudas de que pueda haber crecimiento en las ventas durante 2020. Además, las exportaciones están bajando un 6,1% interanual. La venta de coches es otro termómetro de la economía de un país, de su consumo y de la confianza de los ciudadanos en la marcha de su economía doméstica.

Estadísticamente cuando la venta de vehículos aumenta, también lo hace la de viviendas, y viceversa. Los expertos señalan que la matriculación de turismos es un indicador avanzado de lo que hará la vivienda.

Añadimos la última “encuesta de condiciones de vida” del INE, el 21,6 por ciento de la población española vive por debajo del umbral de la pobreza. Es decir, sobrevive con unos ingresos inferiores a 8.500 euros/año. Además, EUROSTAT nos alerta que España es uno de los países centrales europeos en los que más ha crecido esta población en riesgo.

La Economía Española finaliza 2018 sin que el Gobierno haya presentado los PGE para 2019, y no va a ser posible tenerlos. Tampoco está nada claro el final del Brexit ni tampoco el coste del proteccionismo. Ejemplos claros, todos ellos, de riesgos políticos con claro impacto en las economías de la Eurozona.

Por todo ello, desde Pimem pensamos que no podemos esperar más y es muy urgente la constitución del Gobierno del Estado, para contar con un interlocutor estable, que permita afrontar la coyuntura económica de la mejor manera posible, para minimizar los riesgos y aprovechar las fortalezas de nuestro tejido empresarial, fundamentalmente PYMES y Autónomos que, a través de un capitalismo inclusivo, puedan dar solidez a la economía y, con ello, garantizar empleo de calidad y bienestar social.

Jordi Mora

Presidente de Pimem

 

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