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Las asociaciones de guías turísticos de PIMEM en contra de las declaraciones de Pedro Oliver sobre la masificación turística y la gestión de los espacios visitados por los cruceristas

En referencia a la publicación realizada por algún medio de comunicación las asociaciones de guías turísticos de PIMEM, ABGT (Associació Balear de Guies Turístics) y Proguias, se desmarcan de las declaraciones realizadas por Pedro Oliver, presidente del Col·legi Professional de Guies Turístics, y a la vez, matizar algunos aspectos de la noticia que, ya sea por desconocimiento o por intereses ocultos, no se corresponden con la realidad.

Hace años que Mallorca debate su modelo turístico, con mayor o menor acierto. Ambas asociaciones recuerdan que siempre han sido partidarias de la negociación de dicho modelo, ya que “en la cadena de valor del turismo todos somos importantes y por ello, podemos aportar nuestra profesionalidad y experiencia”. Las dos entidades han comunicado que “no entienden que, en un aspecto tan importante como es el principal motor económico de las islas, se realicen declaraciones y publicaciones sensacionalistas, que sólo tienen por objetivo alarmar a la población y crear un clima de mala convivencia”. “Si hay aspectos a mejorar, que los hay, el código de buenas prácticas que tanto se menciona en el artículo debería regir los principios de prudencia y mesura para trabajar en ello, en la sombra, entre todos, para que la noticia fuera un acuerdo histórico y beneficioso para la sociedad”, según ABGT y Proguias.

En la publicación hecha por un importante rotativo de nuestra isla se describen los aledaños a la Catedral y al barrio judío casi como una zona de guerra, donde se chilla y se insulta a los turistas. Las dos asociaciones lo califican de surrealista y sólo pueden responder a pocos y aislados casos de turismofobia que NO deberían usarse como punta de lanza para poner al colectivo de los guías en la picota, y tal como lo ha hecho Pedro Oliver. “Nos preocupa que este señor se erija portavoz de un colectivo y denoste a la profesión, cuando hemos observado reiteradas veces que predica unos valores o comportamientos que luego no son representados en sus acciones cotidianas”, aseguran las dos asociaciones.

Ambas entidades de la patronal mallorquina aseguran que “la hipocresía representada ente lo que este señor manifiesta y lo que realmente hace, es un comportamiento inaceptable que socava la confianza y el respeto a la profesión de guía turístico”.

Otro aspecto tratado en la publicación es el ruido y la megafonía, cuando ésta hace años que está prohibida, tanto en Palma como en Valldemossa, y la sensación que esto genera es que las y los guías turísticos son los responsables. Biel Rosales, president de Proguias asegura que “queremos recordar, en este sentido, que la función inspectora corresponde a las instituciones, y que las conductas irresponsables individuales nunca pueden servir o usarse para atacar al colectivo”.

Un tema que las dos entidades de la Federació también han querido matizar es que “del mismo modo, en lo referente a las paradas de los autobuses turísticos y los flujos, hace ya más de cuatro años se elaboraron propuestas y se trabajó para poderlos ordenar de modo que se favoreciera la convivencia. A día de hoy, pese a tener soluciones fáciles, rápidas y sin apenas coste, desde las instituciones no se ha movido ficha y de nuevo, culpamos al 10-11% del turismo que recibimos de ser el responsable de masificar las ciudades, cuando parece que el 89-90% restante no “molesta”.

En consecuencia, las asociaciones de guías turísticos de PIMEM manifiestan que las declaraciones de Pedro Oliver no representan al colectivo profesional y no se entiende que “alguien se pueda expresar en esos términos cuando, por un lado, se anuncia como guía turístico y organizador de eventos, y por otra denuncia los problemas que directa o indirectamente, él mismo puede estar causando”.

Finalmente, tanto Proguias como la ABGT piden contrastar al máximo cualquier información ya que puede ser clave para entender cómo funcionan los profesionales de este colectivo y aislar debidamente las conductas de unos pocos. Rosales asegura que “ es importante dar a entender a nuestras instituciones que el beneficio real para la sociedad es el diálogo y el trabajo conjunto entre todos, y que este sector tan bonito y complicado a la vez, que tantas veces ha sido culpabilizado de los males de la sociedad, tiene defectos, como todos, pero también un gran poder transformador y generador de riqueza, que con las políticas adecuadas puede y debe servir para mejorar la calidad de vida de los residentes y, a la vez, ser el mejor escaparate para que nuestras islas sean vistas como un destino de calidad”.